martes, enero 29

Recoleta





















Cementerio Club

... Qué solo y triste voy a estar en este cementerio.
Qué calor hará sin vos en verano!

domingo, enero 27

Jardín Japonés





















Sobre hérores y planetas

Referencia:
Monumento al Libertador San Martín y Planetario,
Buenos Aires,
enero 2008.

La Boca


Referencia:
La Boca,
Buenos Aires,
febrero 2007

El corazón delator

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!

Edgard Alan Poe

Pirámides


Referencia:
Puerto Pirámides,
Chubut,
Enero 2007

Mano


Referencia:
La Brava,
Punta del Este,
Diciembre 2007

sábado, enero 26

Nostalgias del ayer > Epecuén






























Cuenta la leyenda que cacique puelche Carhué ("corazón puro"), enamorado de Epecuén ("eterna primavera"), se cura milagrosamente de una extraña parálisis al sumergirse en la gran laguna que formaron las lágrimas de dolor de su amada. Y cuántas lágrimas más iba a arrancar esta hermosa villa turística años después. Primero lágrimas de alegría, de diversión, de risas, de amores de veranos; luego lágrimas de desamparo, de casas inundadas, de ilusiones rotas y de sueños truncos.
¿Qué era Epecuén para nosotros, los chicos? Era el lugar de recreo y de diversión, que nos arrancaba el aburrimiento del pueblo lindero donde vivíamos -Carhué- durante la temporada estival, y lo era también para nuestros padres, y lo había sido para los padres de nuestros padres... Era “Oaxaca” la discoteca de moda, era el “Bim Bam Bum”, donde se tomaban tragos, era el “Hotel Azul”, era el “Hola ¿Qué tal?” el restaurante de moda, eran los carnavales de verano salpicados con la espuma “Rey Momo”.
La época dorada del Epecuén la vivieron nuestros padres, a nosotros sólo nos llevaron de chicos. Sólo tuvimos una decena de años para disfrutar, pero fue en aquella época donde los recuerdos quedan marcados a fuego en nuestra memoria y en nuestro corazón.
Nos habíamos criado a sus orillas y veraneábamos en este lago de agua salada todos los años, y salíamos de sus aguas blancos de sus salinidad, caminando por sus costas como robots escapados del set de star wars. ¡Y cómo nos gustaba! ¿Qué quedó de ese sueño de unos cuantos amantes del turismo? Sólo ruinas. El 10 de noviembre de 1.985 las aguas del lago desbordaron el terraplén improvisado por nuestros improvisados gobernantes, recibiendo el caudal de las “lagunas encadenadas” e inundando toda la ciudad en cuestión de horas, a razón de 50 cms. diarios. Para el ’86 la villa quedó cubierta bajo 4 metros de agua, y eran 10 metros allá por el ’93. Su gente estaba desesperada como en toda inundación, como en toda catástrofe, aunque indignada porque era algo que se sabía iba a ocurrir y que se podía haber previsto. Pero nuestros políticos, -ay nuestros políticos!-. ¿Qué más podemos acotar sobre la gente que nos gobierna, si somos nosotros los que los elegimos?...

De las primeras fotos polaroids de mi primer álbum, 4 son fotos sacadas en Epecuén, que por esas cosas de la vida, volví a visitar a finales del ‘07, 22 años después de aquella inundación. Y las aguas habían bajado, dejando ver parte de lo que fue la villa en todo su esplendor. A modo de museo al aire libre, todavía permanecen en pie los árboles muertos, las calles con su asfalto y sus cordones, parte de las casas, puertas de hierro, aberturas, techos de tejas, aljibes, baldosas, el enorme tanque de agua y el matadero, entre otras cosas. Ya no se ven el castillo y otras construcciones importantes, que el agua salada y el tiempo se ocuparon de desarmar.
Cómo explicar esa sensación de visitar un lugar que tanto había frecuentado de chico? Nostalgia es la palabra exacta, una mezcla de tristeza por lo que se había ido, y también de alegría, por lo que había resurgido, descubriendo los cimientos y los recuerdos de algo que fue hermoso. Como si la alegría de aquellos carnavales volviera a estar presente en sus calles vacías, en sus árboles recién podados pero petrificados por la sal, como si el tiempo se hubiese detenido por momentos, para que podamos recrear aquellos años de tanta felicidad. Sí, nostalgia fue lo que sentí. “La nostalgia (del griego clásico νόστος "regreso" y aλγος "dolor") describe un anhelo del pasado, a menudo idealizado y poco realista. La nostalgia es referida comúnmente no como una enfermedad ni un campo del estudio, sino como un sentimiento que cualquier persona normal puede tener. La nostalgia se puede asociar a menudo con una memoria cariñosa de niñez, una persona, un cierto juego o un objeto personal estimado”.

La vuelta de Román






Referencia:
La ansiada vuelta de Román a Boca Jrs.
Boca (0)-Central (0), febrero de 2007

viernes, enero 25

Vivo (?)

PALEONTÓLOGA: -Hemos traído un dinosaurio de la Patagonia...
SUSANAGIMENEZ: -¿En serio? ¡¿Vivo?!!
PALEONTÓLOGA: -Jajaja, ojalá no resucite!!!
SUSANA GIMENEZ: -Ah! Porque como no aclaró...
Ver video

jueves, enero 24

Le "adelgazaron" la billetera a Cormillot

Le tocó el turno a Cormillot: dos cacos le "adelgazaron" la billetera y encima le llevaron el celular. El reconocido médico nutricionista Alberto Cormillot resultó víctima de un robo de "motochorros" cuando salía de su consultorio, en el barrio porteño de Saavedra, donde uno de los ladrones, al que calificó como "inexperto y tonto", le sustrajo su billetera y el teléfono celular.

Crónica, firme junto al pueblo.

Shine on your crazy diamond (live)



Remember when you were young, you shone like the sun.
Shine on you crazy diamond.
Now theres a look in your eyes, like black holes in the sky.
Shine on you crazy diamond.
You were caught on the crossfire of childhood and stardom, blown on the
Steel breeze.
Come on you target for faraway laughter, come on you stranger, you legend,
You martyr, and shine!

You reached for the secret too soon, you cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.
Threatened by shadows at night, and exposed in the light.
Shine on you crazy diamond.
Well you wore out your welcome with random precision, rode on the
Steel breeze.
Come on you raver, you seer of visions, come on you painter, you piper,
You prisoner, and shine!

Pink Floyd, Wish You Were Here, 1975

miércoles, enero 23

Ulrica


Ulrica ya se había desvestido. Me llamó por mi verdadero nombre, Javier. Sentí que la nieve arreciaba. Ya no quedaba muebles ni espejos. No había una espada entre los dos. Como la arena se iba al tiempo. Secular en la sombra fluyó el amor y poseí por primera y última vez la imagen de Ulrica.
Borges
De "El libro de Arena", 1975.

Zorzal criollo





Referencia:
Abasto,
Buenos Aires,