¿Por qué cierta gente se queda parada en la puerta de los trenes, tranvías, subtes, colectivos, etc.? Y cuando uno grita desesperado "¿¿¿Baja???!!!" te dicen "No, no" y te miran extrañados y hasta molestos con tu empujón final para salir de "la formación". ¿Cuál es el miedo? ¿Que no puedan llegar a la puerta cuando lleguen a su destino? ¿Que nadie se enoje con ellos porque están bien parados? ¿Será una cuestión de comodidad? ¿De egoísmo? ¿De idiotez humana? De falta de código de los medios de transporte público?
La última vez que me pasó fue sábado a la noche en la estación Medrano de la línea B de subte, pero no creo que sea la última. Seguiré investigando para encontrar el patrón común de este tipo de tribu urbana a la que denominaré BOBOS en principio, ya que no se merecen otro nombre, ni ninguna definición sesuda.
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domingo, julio 27
domingo, febrero 17
Pequeñas escenas de la vida posmoderna

Escena 1 - Intro: el Candy Bar está completo
La situación transcurre un jueves 14 de febrero en el 2º piso del Village Recoleta. Gente apurada porque empiezan las funciones de las 23 hs. Hago la cola para retirar mis 2 pochoclos de cortesía + 2 cocas para Cele y mis amigos Facundo y Nerina. Ante la imposibilidad de demorarme tanto tiempo en la cola, decido ingresar a la sala, para salir a mitad de la película, sin tantos compradores de pochoclos, y obtener mi merecido premio.
Escena 2 - El intermezzo
Luego de más de 1 hora de película decido que es un buen momento para hacer la compra, teniendo en cuenta la sequedad de mi boca y de las bocas de mis cinema mates. Salgo al pasillo y descubro que oh maravilla, no hay absolutamente nadie interesado en las palomitas de maíz. Bingo, pienso para mis adentros, y cerrando el puño en señal de victoria, me aproximo a la caja, claro está, sin sospechar lo que acontecería segundos más tarde.
Escena 3 - La elegía del cliente insatisfecho
- Martín (o sea, yo, un boludo sin anteojos): Sí que tal, me podés dar dos pochoclos dulces y dos cocas medianas? (Le ofrezco el ticket que avala mi pedido).
- Candy-man (o sea, un boludo púber con anteojos): Señor, en Candy Bar -y ahí me entero del nombre de ese lugar-, ya cerró.
- M: Cómo que ya cerró? Y cuál es el criterio? Hoy no pude comprar el pochoclo porque había mucha gente y ahora tampoco porque cerró! Cómo va a cerrar mientras están dando als películas? Te parece lógico?
- CM: Es que ya cerró.
- M: Sí, ya sé que cerró (bobo), pero a vos te parece lógico?
- CM: Cric... cric...
- M: Bueno no importa que haya cerrado. Dame los dos pochoclos de promoción (vale aclarar que estaban al alcance de su mano listos para ser entregados), te pago dos cocas, e ingresás la venta mañana, como una venta del día.
- CM: No estoy autorizado, ya cerramos la caja, y el ticket de promoción vence hoy.
- M: ¡¿Qué?! Y no podés darme dos cocas?
- CM: No señor, no estoy autorizado.
- M. (cada vez más nervioso): ¿Me vas a decir que no podés resolver ésto?
- CM (con cara de estoy feliz de ampararme en mi empresa y cagarle la vida a la gente): No no puedo.
- M (cada vez mas irónico): Ni siquiera tenés decisión sobre dos cajas de pochoclos?
- CM (cada vez más feliz): No Sr. Si quiere llamo a mi supervisor pero le va a decir lo mismo que yo. Es imposible.
- M: Mirá yo trabajé y trabajo en atención a clientes, y es una cuestión de voluntad resolverle los problemas a los clientes para que queden satisfechos. Ni siquiera podés tomar una decisión sobre dos pochoclos y dos cocas?
- CM (floreándose, con aires de cocorito): Ya tomé la decisión y es "no".
- C (ironicus in extremus): Está bien, seguirás barriendo el piso durante toda tu vida.
- CM: Problema mío.
Escena 4 - Moraleja:
No hay moraleja, fue una diatriba del tipo "lose-lose". Pero continuará....
-------- Fin --------
miércoles, febrero 13
Pare de sufrir!
Salvo que mi vista me engañe, la "Iglesia Universal de Todos los Tiempos, donde Jesucristo es el Señor y Usted Parará de Sufrir Automáticamente si Compra el Felpudo de los Flecos Sagrados" tiene una arquitectura bastante trucha, y no sólo por sus columnas romanas pre fabricadas en plástico y sus puertas gigantes de madera berreta: uno la mira desde la vereda de enfrente y queda azorado ante semejante obra majestuosa. Pero si se corre unos "pasitos" para la izquierda, casi llegando a la esquina de Medrano, puede ver la truchada en vivo y en directo: todo es como un gran escenario de Hollywood, el techo es mucho más bajo de lo que aparenta su frente, y aunque para disimular un poco le pusieron una estructura espejada tapando el lateral, no llega a cubrir el 100% de la gran estafa.
En estos tiempos donde la angustia de la gente precisa del milagro rapidito, tiempos de ansiedad y escepticismo, no extraña que esta iglesia sea tan popular -no sólo acá sino en el mundo- y haya copado las madrugadas de todos los canales de tv, donde doñarrosas se desahogan de sus reumas, de los gualichos ajenos y de la falta de trabajo, ni tampoco extraña la caradurez de esta porquería arquitectónica barata, especialmente cuando "no hay peor ciego que el que no quiere ver". ¿En qué cree la IURD? Aquí la respuesta. Y a continuación, algunos nuevos artículos de merchandising que Usted deberá comprar, si quiere salvarse... ¿Amén?:
- La Salida de Baño Milagrosa
- La Havaiana de la Salvación
- El Trapo de Piso de Moisés
- La Llave de la Esperanza (incluye llavero con destapador)
- El Posavaso de los Ultimos Días
- El Aceite del Olivo Santo (1º prensada en frío)
- El Pad con la Cara de San Jeremías
- El Mate que no se Lava
- La Plantilla Santa
- La Pelota de Canan (que no dobla).
hs., hablando de
arquitectura,
idiotas,
letras propias
viernes, febrero 8
domingo, febrero 3
American Idiot
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