
Salvo que mi vista me engañe, la "Iglesia Universal de Todos los Tiempos, donde Jesucristo es el Señor y Usted Parará de Sufrir Automáticamente si Compra el Felpudo de los Flecos Sagrados" tiene una arquitectura bastante trucha, y no sólo por sus columnas romanas pre fabricadas en plástico y sus puertas gigantes de madera berreta: uno la mira desde la vereda de enfrente y queda azorado ante semejante obra majestuosa. Pero si se corre unos "pasitos" para la izquierda, casi llegando a la esquina de Medrano, puede ver la truchada en vivo y en directo: todo es como un gran escenario de Hollywood, el techo es mucho más bajo de lo que aparenta su frente, y aunque para disimular un poco le pusieron una estructura espejada tapando el lateral, no llega a cubrir el 100% de la gran estafa.
En estos tiempos donde la angustia de la gente precisa del milagro rapidito, tiempos de ansiedad y escepticismo, no extraña que esta iglesia sea tan popular -no sólo acá sino en el mundo- y haya copado las madrugadas de todos los canales de tv, donde doñarrosas se desahogan de sus reumas, de los gualichos ajenos y de la falta de trabajo, ni tampoco extraña la caradurez de esta porquería arquitectónica barata, especialmente cuando "no hay peor ciego que el que no quiere ver". ¿En qué cree la IURD? Aquí la respuesta. Y a continuación, algunos nuevos artículos de merchandising que Usted deberá comprar, si quiere salvarse... ¿Amén?: